Prueba Aprilia RSV4 1100 Factory: más y mejor

Publicado el jueves 28 de marzo de 2019

La llegada de la Aprilia RSV4 1100 Factory marca un antes y un después en la marca italiana con sede en Noale. Centrados en su campaña de MotoGP, han podido crear una Superbike que se libera de las normativas del WSBK. Un producto Premium para quienes disfrutan de la dualidad carretera – circuito.

Hablar de Aprilia es referirse a la historia viva del motociclismo. Puede presumir de ser uno de los fabricantes más laureados en competición y sus cifras lo avalan: 54 títulos mundiales, siete de los cuales han sido logrados en el WSBK. Es esta experiencia en competición, extrapolada luego a sus modelos de producción, la que hace que sus motos se cuenten entre las mejores del segmento, con permiso de la extrema Ducati Panigale V4 R.



Así nació, hace 10 años, el proyecto RSV4, con un objetivo claro: convertirse en la mejor Superbike a todos los niveles, el último escalón antes de entrar en territorio de competición. Es por eso que esta gama de productos tiene un enfoque exclusivamente Premium, dedicado a quienes desean los mejores componentes, el máximo rendimiento y el mejor refinamiento técnico, merced al uso de materiales nobles, como aluminio, titanio o fibra de carbono.

La Aprilia RSV4 1100 Factory representa el culmen de estos 10 años de desarrollo. Diseñada en torno a un motor de cuatro cilindros en V calado a 65º, ofrece hasta 217 CV de potencia a 13.200 rpm y un par máximo de 122 Nm a 11.000 rpm. Este V4 ha dado un paso adelante con respecto a modelos anteriores gracias al aumento del cubicaje hasta los 1078 cc, ya que al no competir en el WSBK, los de Noale se han liberado de cualquier tipo de normativa. La cilindrada del motor RSV4 1100 Factory se logra gracias a unos nuevos pistones, mientras que para mejorar la lubricación del cárter húmedo interviene una nueva bomba de aceite con un caudal superior. Esto se complementa con un sistema de escape firmado por Akrapovic del que emana el característico y embriagador sonido V4.



La electrónica tampoco se queda atrás, y es que este nuevo modelo hace gala de la ECU (Electronic Control Unit) Magneti Marelli 7SM con un nuevo mapa específico, así como una calibración más ajustada del Aprilia Performance Ride Control (APRC), del que hablaremos más adelante.

A grandes rasgos, esta RSV4 1100 Factory quiere ofrecer lo mejor de lo mejor para la carretera y el circuito, más en circuito si me apuras. Y es que la mayoría de los componentes, su configuración y gestión electrónica, así como la potencia y respuesta de su V4 solo se podrán aprovechar al máximo en una pista de carreras.



Cómo es la Aprilia RSV4 1100 Factory

La nueva Aprilia RSV4 1100 Factory bebe directamente de las RS-GP que la marca italiana emplea en MotoGP. Y es que Aprilia ha sido el primer fabricante en incorporar apéndices aerodinámicos a una moto de serie. Las formas de estos 'winglets' aprovechan la presión descendente del aire canalizado, lo que permite que las aletas aumenten la estabilidad a altas velocidades, al tiempo que ayudan a disminuir la tendencia a levantar el eje delantero durante las aceleraciones. De manera opcional, se incluye una toma de aire alojada en el tren delantero para enfriar el sistema de frenos, esencial para rodar en circuito. Estas soluciones se complementan con un chasis directamente heredado de la competición y que ha permanecido inalterado. Donde sí se aprecian cambios es en las suspensiones. En el eje delantero, monta una horquilla Öhlins NIX con un ajuste específico, mientras que atrás sigue confiando en un monoamortiguador de la serie TTX. El amortiguador de dirección Öhlins también se incluye de serie. Esto se complementa con un sistema de frenos actualizado con las nuevas pinzas Stylema de Brembo para el eje delantero.



En una moto tan potente, la electrónica es esencial. De serie, la RSV4 1100 Factory está equipada con el paquete APRC, un conjunto de sistemas de control que se deriva directamente de la tecnología empleada por la marca en el WSBK y que ya va por la cuarta generación. Así, el APRC incluye control de tracción ajustable en 8 niveles, anti wheelie ajustable en 3 niveles, control de salida, caja de cambios electrónica para cambios rápidos sin cortar y sin usar embrague, limitador de pit lane y control de crucero. Además de la cuarta generación de APRC, incorpora de serie el sistema ABS multimapa, desarrollado en colaboración con Bosch, para garantizar no solo una seguridad extrema en la carretera, sino también el mejor rendimiento en circuito.



La instrumentación es totalmente digital, que ahora mejora aún más gracias al aumento del brillo de su pantalla TFT. Dispone de dos modos seleccionables, Carretera y Carrera, y cuentan con multitud de datos como el grado de inclinación, la velocidad, la marcha engranada, así como todos los parámetros del APRC. Opcionalmente, está disponible Aprilia MIA, la plataforma multimedia Aprilia que permite conectar el móvil a través de Bluetooth al vehículo. Aprilia MIA también incluye el sistema de infoentretenimiento para el manejo de comandos de voz y llamadas desde el smartphone. Estas actividades también se muestran y gestionan mediante la instrumentación digital.

Todo este equipamiento se complementa con los neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa SP, unas gomas que son prácticamente para circuito. El precio de la Aprilia RSV4 1100 Factory es de 25.999 euros con impuestos incluidos.



Cómo va la Aprilia RSV4 1100 Factory

Con todo el desembarco de tecnologías y componentes desarrollados de la competición, la nueva RSV4 1100 Factory inclina la balanza más hacia un uso en circuito que para la carretera. Para ello, Aprilia nos citó en el archiconocido circuito de Mugello, en Scaperia, Italia. Y es que esta moto aporta todos los ingredientes para pasar un buen rato rodando en circuito.



El cara a cara con ella ya te deja claro su condición de Superbike. Cuenta con una silueta muy radical, con multitud de ángulos. Solo está disponible en color negro y los logos de la marca y el modelo presentan una acabado de contraste en rojo que dejan muy a las claras el propósito de este modelo. La altura del asiento de 845 mm, junto con su posición de conducción marcadamente deportiva, no hacen especialmente difícil el acceso, así como llegar al suelo para los más bajitos, como es mi caso con 1,70 m de estatura.

La ergonomía es muy deportiva, con una postura de pilotaje propia del segmento Superbike: semi-manillares muy cerrados para una mejor aerodinámica, estriberas muy retrasadas y un depósito voluminoso pensado para recogerte durante unas frenadas, que, obviamente, no serán suaves.



Nada más girar la llave, la pantalla TFT te recibe con un festival de luces más propio de la aviónica. Pulsas el contacto y ya aprecias la ferocidad de su motor V4 de 217 CV. Metes primera y la caja de cambios presenta un funcionamiento exquisito, suave, con un maneta del embrague que solo usarás para meter primera desde parado gracias a la caja de cambios electrónica.

Es entonces cuando comienzas a empalmar marchas y te das cuenta de la potencia bruta y la elasticidad que ofrece este bloque. La respuesta es útil desde solo 5.000 rpm. Acostumbrado a otro tipo de motos, por mi condición de piloto, con un tacto del acelerador mucho más brusco, la RSV4 1100 Factory te recibe con una dulzura que variará en la medida en la que abramos el acelerador, que por cierto tiene un recorrido corto; muy de agradecer en circuito. Por lo que en unos metros, menos de lo que te piensas, ya estás a más 200 km/h.



Para quien tenga algo experiencia en circuito, no será una moto difícil de llevar, ya que el motor responde a bajas revoluciones y la puesta a punto de las suspensiones hará que nos divirtamos sin tener que buscar el límite en cada ápice. Para todos los demás, el APRC permite configurar parámetros como el control de tracción o el "anti wheelie" en niveles elevados para evitar sustos. El sistema de frenos destaca por su potencia y progresividad, permitiendo frenadas de Gran Premio, así como frenadas de carácter más suave. Aquí, cabe destacar el uso de la toma de aire que refrigera las pinzas del eje delantero, ofreciendo en todo momento un rendimiento superlativo.

Completadas las vueltas de reconocimiento en Mugello, es hora de aumentar el ritmo. Es aquí donde salen a relucir las cualidades de la RSV4 1100 Factory. Haciendo trabajar al motor entre las 8.000 y las 13.200 rpm, acompañadas de los testigos LED para cambiar, es donde se nota la naturaleza competitiva de este motor, que en ningún momento da la sensación de desfallecer. Una serie de testigos anuncian la entrada del control de tracción, así como que la rueda delantera está en el aire, momento en el que actúa el "anti-caballlitos". La caja de cambios eléctrónica presenta un buen funcionamiento, facilitando la labor de subir y bajar marchas gracias a que no es necesario utilizar el embrague, ni cortar en el caso de subir marchas. Como único pero, la caja de cambios electrónica es tan sensible que no reconocerá un cambio de marcha si nuestra bota está en contacto con la palanca de cambios al subir de engranaje.



El freno motor está en su justa medida, y que, en circuito, ayuda aún más a frenar. Puedes sentir cómo ruge el V4 sin temor a que la rueda trasera se bloquee. La pantalla TFT, con esa mejora de brillo anunciada por la marca, hace que todos los parámetros se puedan ver sin ninguna dificultad.

En las complicadas y exigentes curvas de Mugello, la RSV4 1100 Factory muestra un comportamiento ágil y estable, a pesar de sus 199 kg de peso. El sistema de suspensiones ofrece un buen trabajo en ambos ejes y que, junto a sus chasis, te mantienen por la trazada sin el más mínimo problema. En frenadas violentas, nunca llegamos a hacer tope en el eje delantero, lo que suscribe la buena puesta a punto de la parte ciclo de este modelo. A altas velocidades, se nota el enorme trabajo aerodinámico, con unas turbulencias mínimas gracias al diseño de su cúpula y por la adición de las aletas.



La Aprilia RSV4 1100 Factory es un producto Premium para quien quiere lo mejor de lo mejor, no solo para carretera, también para el circuito. Porque es en las pistas de carreras donde se sacará el máximo partido a esta Aprilia RSV4 1100 Factory, una moto de competición para la calle.

FOTOS: Gigi Soldano

AGRADECIMIENTOS: Danrow Racing



Más información de la Aprilia RSV4 1100 Factory

 

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