Andreani MHS: cómo cuidar tus suspensiones

Publicado el miércoles 08 de mayo de 2019
Andreani MHS: cómo cuidar tus suspensiones

Seguro que conoces a Juan Martínez. Se ha hecho muy popular como comentarista de MotoGP en las retransmisiones de televisión, también en DAZN. Pero lleva en las carreras desde los 90, con pilotos como Mick Doohan, Sete Gibernau o Nicky Hayden. Ahora también se dedica a cuidar tus suspensiones.

Juan es una persona increíble, de esas que merece la pena escuchar cuando habla. Empezó de la mano de Showa como responsable de suspensiones, nada menos que con Doohan, etapa de la que te puede contar anécdotas curiosas. Pasó por muchas funciones en esos equipos del Mundial, pero nunca se olvidó de sus comienzos con las suspensiones. De hecho, en 2003, estando todavía en el mundial, fundó MHS, empresa dedicada exclusivamente a las suspensiones para motos de particulares, fuera de su actividad en MotoGP. En 2013 se alía con otro grande de las suspensiones de moto, Giuseppe Andreani, fundador de Andreani Group en Italia, una de las empresas más importantes de Europa en este negocio. Y nace Andreani MHS en Barcelona, muy cerca de Montmeló o del Rocco Ranch (antiguo Kenny Roberts Training Ranch), donde tiene la sede central y desde donde han montad), sino que tocan varias ramas de la automoción. Sobre todo lo hacen de una forma diferente y original, compartiendo su conocimiento con quien haga falta. No es muy habitual, pero seguro que es efectivo y muy interesante para ti.



Lo que hacen en Andreani MHS

Te voy a ser sincero: nos convocaron a esta presentación hace ya unos meses, y me extrañó. ¿Nos van a enseñar el almacén del importador de Öhlins? Sería interesante y, sobre todo, la oportunidad de conocer a Juan Martinez en persona y charlar con él sobre sus experiencias lo hacía más aún que el simple hecho de conocer una empresa de suspensiones. Y aquí viene mi error. Andreani MHS es una empresa diferente, con una visión de negocio muy volcada en el resultado sobre tu moto, con la experiencia de Juan detrás y dispuesto a compartirla con todo el mundo. Así, la visita fue no solo interesante: lo que en el programa parecía que iba de una exposición de una hora se convirtió en una interesantísima charla de Juan que duró poco. Demasiado poco. Y debieron ser algo más de dos horas entre visita a las instalaciones y presentación de lo que hacen. Alguno nos hubiéramos quedado todo el día, te lo aseguro.

Tengo dos noticias para ti tras esta visita, una buena y otra mala. La mala es que no vas a llevar tu moto a Andreani MHS a que Juan te haga las suspensiones. La buena es que tienen una red por toda España de colaboradores bien formados por ellos a los que sí puedes, y no solo puedes, sino que deberías llevarles tus suspensiones. Para ello, para entender su filosofía, es bueno haber conocido sus instalaciones. Constan de una nave en dos plantas, con la inferior empleada como base comercial, con varios puerto telefónicos atendiendo llamadas, un almacén en dos alturas organizado por sus proveedores (además de Öhlins para moto, coche y MTB dan servicio a Showa, distribuyen herramienta Beta, escapes Termignoni y algunas otras marcas) y, sobre todo, un taller de suspensiones que parece más bien un laboratorio espacial.



En este vimos la diferente maquinaria que se precisa para hacer un trabajo adecuado con las suspensiones y una de las primeras sorpresas de la visita. Para hacer correctamente el mantenimiento de un amortiguador necesitas hacer el vacío y después llenarlo de aceite. Ellos lo hacen con una máquina que han desarrollado ellos mismos -y que venden a sus servicios oficiales- y que vimos funcionar con un amortiguador de cuerpo transparente que emplean en sus cursos. En la planta de arriba se encuentran una sala de reuniones, despacho y un área con la maquinaria y mobiliario mínimo necesario para trabajar con las suspensiones.

Quizá la parte más interesante para nosotros son los cursos. Destinados por un lado a técnicos, preparadores y talleres, enfocan la formación para que estos tengan la capacidad de hacer tus suspensiones con garantías. Al final es una forma de negocio indirecto para ellos: a esos técnicos les venderán recambios, maquinaria y demás, para que se conviertan en prescriptores con conocimiento de causa que sean capaces de aconsejarte y sacar lo mejor de tu moto. Por otro lado también hay cursos para el usuario final, para el motorista de calle que quiere saber cómo funcionan sus suspensiones, cómo regularlas y cómo sacar partido de ellas.



¿Por qué?

¿Hace cuánto que no mandas a revisar tus suspensiones? ¿Has comprobado el estado del aceite que llevan dentro? ¿Y el resto de componentes? Seguramente no. Y te lo digo porque la mayoría de nosotros no lo hacemos. Simplemente, nos preocupamos de ellas cuando, directamente, ya no actúan, han cedido, han perdido el aceite o incluso hacen ruido.

Sin embargo, es más que aconsejable prestarles más atención. Como cualquier componente de la moto, tiene desgastes por uso. Esos desgastes hacen que no vaya como debe. De hecho, desde el principio no te vendría más echarles un vistazo. El SAG, la altura de la moto, o mejor dicho la relación entre la altura en cada tren con piloto y sin piloto encima, debe ser el primer punto para llevar las suspensiones en su sitio. Y este, como es lógico, depende de tu peso. La mayoría de motos del mercado vienen reguladas para un peso determinado; no siempre se cumple ese peso y, además, se buscan horquillas amplias. Calcular ese SAG sirve para saber si los muelles que llevas son los adecuados o conviene cambiarlos. A partir de ahí y del uso que vayas a hacer de la moto (y claro está, del tipo de moto, ya que no es igual una motocross que una deportiva) se puede hablar de regular todos los parámetros posteriores. Llevar el SAG correcto implica que la moto lleve las geometrías perfectas, lo que implica a su vez que amortigüe como debe, que frene como debe y que se apoye en las curvas como debe. Si esto no es así, poco puedes corregir con reglajes.



Además son algo cambiante en el tiempo, porque hay desgastes. Pero las suspensiones son difíciles de percibir en sus pequeños defectos: un motor que no va, una pérdida de potencia, un aumento del consumo de gasolina o aceite se detecta pronto. Que las suspensiones pierdan eficacia no tanto, y lo hacen. El problema es que es poco a poco, de forma constante. Al final te acostumbras cada día a esa ligera pérdida y solo te darías cuenta montándote en una moto como la tuya, con las suspensiones recién hechas.



Y es muy importante en todos los casos. Las suspensiones se encargan no solo de que vayas cómodo, hacen que la rueda vaya en contacto con el suelo tras un bache y aseguran que esas alturas y geometrías permanezcan en su sitio, haciendo que la moto vaya bien. Es un asunto de seguridad. E incluso para los más "pilotos" también son importantes: ir deprisa consiste en poder pasar por las curvas deprisa. Y eso requiere buenas suspensiones. ¿Cuánto te has gastado en que tu moto corra más? Escapes, variadores, kits y demás que te prometen más prestaciones.. Es el momento de empezar a pensar en invertir mejor para pasar más rápido y más seguro por las frenadas y las curvas. Ahí también están los tiempos.



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