Motos 125 cc Versiones Outlaw y Ace of Spades

Prueba SWM 125: Lo mejor de cada casa

Publicado el martes 28 de mayo de 2019

No cabe duda de que los italianos saben de diseño. Además tienen una historia de marcas que ya desaparecieron tan interesante como la nuestra. Por otro lado, motores que corran también saben hacer. El problema es que no siempre todo lo mejor de cada una de esas facetas se encontraba en la misma fábrica.

Ahora sí, por ejemplo dentro de la nueva SWM, marca nacida con la imagen e historia de una de las grandes firmas off road de los 70, equipada con las mecánicas que Husqvarna desarrolló hasta 2011y con el capital de un gran grupo internacional como Shineray. Seguramente es más fácil de entender si te lo explico desde el principio.



En 1971, Piero Sironi y Fausto Vergani se asocian y montan una marca de motos. Sus iniciales servirán de base para el nombre: Sironi Vergani Vimercate Milano, pero como ellos querían que sonase "internacional" unieron las dos "V" en una sola W. De ahí SWM, aunque desde la propia marca decían que significaba Speedy Working Machines. Como muchos otros fabricantes transalpinos de la época, no fabrican demasiado, sino que se trata más bien de montadores. Motores Sachs, que con el tiempo pasaron a Rotax, suspensiones Marzocchi, componentes Acerbis... es uno más de los ejemplos de lo que con el tiempo se conoció como "fabricar a la italiana". Pero el caso es que a finales de los 70 eran competencia de Fantic, KTM, Maico e incluso en trial de las españolas OSSA, Bultaco y Montesa. Construyen grandes motos, muy rápidas, atractivas y bien terminadas, entre las que resulta inolvidable la brutal 440 2T de enduro, en color naranja, de inicios de los 80.



Aquellos son años duros para los europeos y SWM cae en 1984. La marca, eso sí, no se olvida y da vueltas por el "cielo de los justos" hasta que hace unos años reaparece dando nombre a las motos creadas sobre los restos de la era Husqvarna bajo el paraguas BMW (antes propiedad del Grupo Cagiva-MV Agusta), inmediatamente anterior a su adquisición por KTM. Después vendieron la marca a KTM, que se quedó con lo que le interesaba, es decir, solo la marca. Quedó una fábrica completa y funcional de motos, con tecnología y motores de altas prestaciones propios€ pero sin marca. Alguien vio la oportunidad y unió ambas historias. Curioso, ¿verdad?

Ahora renace SWM, como siempre, más volcada en el campo que en otros terrenos. La financiación corre a cargo del inmenso grupo chino Shineray y la dirección recae en manos de Ampelio Macchi, ingeniero ex- Cagiva, Aprilia y Husqvarna. Ya disponen de dos gamas interesantes. Por un lado una de tipo enduro y supermotard (incluyendo una trail adaptada del anterior motor 610), derivadas de las antiguas Husqvarna, ahora rediseñadas y adaptadas a la Euro 4. Y por otro una seriede estilo trail-retro, que en 125 también emplean el motor 125 4T de tecnología Husqvarna que ya era puntero a inicios de esta década y que sigue siéndolo.



Se cuentan dos variantes 125 denominadas Ace of Spades y Outlaw. Realmente se tratan de un único modelo en dos terminaciones, diferenciadas excusivamente por el color y los logotipos con sus nombres. A España llegan de la mano de Turbimot, el importador también de Zontes y Mondial, integrante del grupo Onex, (Ducati, Norton, Royal Enfield, Hyosung, Hanway, Scomadi...), por lo que la solidez del proyecto queda fuera de toda duda.

CÓMO ES LA SWM 125

En SWM tienen las ideas claras tras este renacimiento. La gama de enduro y SM se basa por completo en las antiguas Husqvarna. Sabedores que ese es un mercado dominado por marcas especialistas con motos muy evolucionadas, ellos las posicionarán en un precio competitivo para los que busquen una moto de enduro cerca de lo profesional a un precio razonable para un aficionado. Con la gama clásica de 125 cc han confiado en su propia tecnología por completo. El motor de aquellas Husqvarna TE 125 y su versión de supermotard SMS, ya en versión SWM y Euro 4, se mantiene en forma con los 15 CV que se requieren para hacer una moto puntera en el segmento.

La idea es precisamente esa, una moto puntera dentro de las 125 cc y con el estilo retro que tan bien funciona en los mercados europeos. Siendo SWM, debe contar con un profundo ingrediente off road. En este caso se conforma con un acertado estilo "scrambler" y cierta capacidad para rodar por caminos. Además quieren diferenciarse de la competencia, ya que entre las 125 de 15 CV se erige como una de las más baratas. Para ello no se recurre a la práctica habitual de diseñarlas en Italia y fabricarla en China. Esta SWM se construye en Italia completamente. No son -en una frase muy descriptiva del propio director de marketing de SWM- una "sticker company"; una compañía de pegatinas que compra motos en China y pone en el depósito sus logos.



Cuenta con un bastidor de simple cuna en tubo de acero, bastante simple, con un gran basculante, de sección ovalada y aspecto muy robusto. Emplea llantas de 17" de radios con neumáticos trail Pirelli Scorpion Rally. En las suspensiones, firmadas por Fast Ace, encontramos una horquilla invertida especialmente aligerada y estrechada para resultar ágil y aumentar el radio de giro con respecto a otras motos similares, añadiendo ajuste de extensión hidráulico con mando desde la tija superior y de precarga y rebote en los amortiguadores traseros. De este modo es una de las 125 cc más completa en cuanto a reglajes del mercado. Emplea para frenar un enorme disco frontal de 300 mm delantero y un trasero de 220 mm con sistema CBS. Con todo ello es capaz de detener la báscula en 130 kg y con una altura de asiento de 720 mm: una moto muy compacta y ligera.



El propulsor es el "Bialbero" que diseñó Husqvarna, convenientemente adaptado a las nuevas normas. Mantiene los 15 CV que daba gracias a su culata multiválvulas con doble árbol de levas, empleando refrigeración líquida con electroventilador e inyección Synerject. Resulta rápido subiendo de vueltas gracias a su carrera corta, con unas dimensiones internas de 58x42,7 mm. Incorpora cambio de seis velocidades, como debe ser en una moto de 15 CV.

Equipa una pantalla LCD como cuadro. Está bien diseñada, pero no lleva reloj horario, algo básico para una 125 cc que va a pasar mucho tiempo en la ciudad. Toda la iluminación es de LED, con un bonito faro delantero en la misma tecnología. Monta solo pata de cabra, sin caballete central, pero bien realizado. Por último cabe destacar la doble salida de escape elevada, algo que le da sobre todo un aspecto "scrambler" muy llamativo y potente.

CÓMO VA LA SWM 125

Me parece muy importante lo que SWM ha conseguido con esta moto. No solo es una 125 verdaderamente atractiva, sino que la moto va muy bien. Es muy puntera en cuanto a tecnología y ofrece un equipamiento interesante, con ese doble escape o las suspensiones con múltiples reglajes, a pesar de detalles como la falta de reloj horario o el tacto de frenos. Pero todo esto se ha conseguido desde una fábrica europea, en contra de la tendencia habitual de "motos globales" fabricadas en países asiáticos para reducir costes. SWM demuestra que en Europa es posible seguir fabricando a un precio competitivo.



Destaca como un modelo equilibrado, suficientemente rápido y potente, agradable de llevar y llamativo en lo estético, manteniendo la elegancia que debe tener una moto italiana. Es también físicamente accesible para cualquiera. Se llega bien al suelo casi con cualquier altura de piloto y no es pesada. A sus mandos la posición es relajada y natural, con buena sensación de control y mandos bien ajustados en cuanto a tacto. La piña de luces izquierda, la principal, emplea el orden de mandos que Honda también aconseja, con los intermitentes y el claxon cambiados de sitio entre sí, lo que hace que de vez en cuando le pegues un pitido al mundo cuando quieres indicar un cambio de dirección. La pones en marcha y suena bien. No hay vibraciones ni ruidos raros al ralentí, a pesar de que es un motor que se diseñó para una moto que quería ser una enduro de verdad, a escala 125, como era aquella Husqvarna TE 125. Embrague y cambio también tienen un tacto correcto. Gira bien a pesar de esa horquilla invertida, por lo que es fácil maniobrar. Es un motor de carrera corta, por tanto los bajos no son todo lo potentes que pueden ser. Requiere algo de gas a pesar de tener el ralentí a casi 2.000 rpm. Lo mejor llega en el medio del cuentavueltas y tampoco tiene pereza para irse arriba del todo.



La moto es muy agradable gracias a su tamaño, ideal en una 125, con suficiente espacio si eres alto pero cómoda para lo que no lo somos. Se siente ágil, ligera y con buen tacto. A la hora de frenar hay que prestar atención, porque la frenada combinada es algo brusca. Cuando frenas de atrás se nota mucho cómo actúa delante. Ahora bien, sobre asfalto seco, el reparto de frenos está bien realizado y bloqueas la rueda trasera mucho antes de que la delantera haga extraños. Frenando solo con la maneta, sin embargo, le falta algo de mordiente. Anda bastante. En carretera la vimos acercarse de marcador a los 120 km/h, aunque no llegamos a superarlos. Se sujeta bien con sus neumáticos Pirelli y se deja tumbar sin problemas. El motor sube bien de vueltas, pero tiene su mejor cara en la mitad del cuentavueltas. Por encima de las 6.000 rpm aparecen algunas vibraciones y según subes de vueltas se agudizan en los reposapiés, sin poder calificarse como una moto incómoda.

Fotos: Miguel Méndez




Más información de la SWM 125


 


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