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BMW Motorrad Days Garmisch Partenkirchen

17 de Septiembre de 2009 | A.Torija

Motorrad days

Texto: Antonio Herrero / Fotos: L.M.N

Me encantan esas marcas que consiguen que, entre las razones que sus clientes encuentran para elegirlas, importen tanto las características técnicas como las emocionales. El evento BMW Riders que se celebrará este fin de semana forma parte de ese segundo grupo de razones; los Motorrad Days que se celebran en Garmisch Partenkirchen, también.


Supongamos que un día sales a la calle y, entre diferentes transeúntes elegidos al azar, realizas un experimento moto-sociológico del tipo “marque con una X la opción que más le convenza”, bajo la inocente pregunta de “qué opinión general tiene usted sobre las motos BMW”:

a) ¡Hombre! Las BMW son unas motos estupendas
b) Creo que son buenas pero no me hagas mucho caso
c) ¡Ah! ¿Pero es que BMW también hace motos?

Si no fuera porque alguien puede utilizar este artículo como documento legal y no tengo tanta pasta, me jugaría una caña con todos vosotros a que un porcentaje cercano al 100%, sepa o no de motos, se inclina por la respuesta “a”.
Pero de lo que quizá la gente no sea tan consciente –ni siquiera el sector motero– es del sentimiento de pertenencia tan increíblemente bestial que tiene el usuario de esta marca. Sí, sí. Sabemos que tienen clubes, concentraciones y todo eso… Pero lo que no es tan evidente es el nivel de personalizaciones del que son objeto sus modelos, de la devoción que generan los pilotos de la marca entre los usuarios –Xaus y Corser estuvieron en estas jornadas de principio a fin, al igual que off-roaders como Joel Smets, Juha Salminen o Bernd Eckenbach–, o la celebración general que cosecha cada nuevo lanzamiento como, en este caso, la S1000 R.

RELIGIÓN BEMEUVISTA
No hay duda de que, entre toda la fauna motociclista, el usuario de BMW es un tip@ particular. En él, las chupas de cuero desgastadas dan paso a equipaciones de fibras dignas de una escafandra espacial y con etiquetas de precio no aptas para cualquier nómina, los cascos racing-réplica sucumben a favor de la sobriedad y el equipamiento Bluetooth y, por lo general, el exhibicionismo acústico de cualquier concentración se convierte en discreción si la reunión es de BMW. Un ejemplo, las únicas quemadas de rueda que se pudieron ver en todo el largo fin de semana estuvieron estrictamente programadas: bien por parte del 4 veces campeón del Mundo de “free-style” Chris Pfeiffer o bien por un miembro de la organización que, ocasionalmente, se marcaba unos “donuts a lo burn out” para el deleite del personal que, por cierto, ni con el compás de mi estuche de rotrings del instituto habría yo conseguido unas circunferencias tan perfectas (precisión germánica). Lo dicho, otra raza.

ESTO ES UN “NO PARAR”
Vamos, que aburrirte no te aburrías, no… Desde el viernes a primerísima hora y hasta el atardecer del domingo, los BMW Motorrad Days, alojados en el excepcional marco de Garmisch-Partenkirchen, permitían a los asistentes –­inscritos o no– disfrutar de tantas actividades que los tres días con sus noches podían quedarse cortos.
Como casi todos los años, las rutas y pruebas de producto volvieron a ser las estrellas de la concentración. BMW lo tenía todo dispuesto para que, tanto en “on” como “off” road, los asistentes pudieran disfrutar de los nuevos modelos en escogidas rutas limítrofes con el Tirol austriaco. Además, los BMW Motorrad Days se plantean como un escaparate perfecto para el mundo de la personalización –el tuning, vamos– donde podemos encontrar casi de todo: por estilo de moto, por época, por diseño o por simple locura.

Por lo demás, tiendas de cualquier artículo de la marca, zona infantil, talleres, música en vivo… ¡y hasta peluquería! Mención aparte merece la cerveza, que en estas tierras y en este contexto corría entre los bemeuvistas más que la 95 octanos.

La asistencia española esta edición se vio sensiblemente mermada con respecto a otros años, y todo gracias a esa palabra que empieza por ‘cri’ (es que ya estoy harto de ella), y aunque allí se dieron cita unas 30.000 personas de más de 30 países, las matrículas alemanas e italianas eran las más frecuentes. El premio al inscrito más lejano se lo llevaron ocho “figuras” que vinieron desde Pekín.

Como veis, razones suficientes para que todo bemeuvista que se precie esté allí el año que viene y, para los que no tenemos BMW, pues… pues… ¡Qué narices, a que me pillo una BMW!

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