Prueba Honda CB 650 F: Defensa en zona

Comentar Publicado el jueves 02 de noviembre de 2017
Prueba Honda CB 650 F: Defensa en zona

Que una marca mantenga unas siglas en el mercado durante casi 50 años es una inmejorable carta de presentación y una garantía ante los ataques de sus rivales. el mito CB es infinito.

Dicen que "no hay mejor defensa que un buen ataque". Lo mires por donde lo mires, el objetivo es siempre optar a la victoria. Por tanto, da igual la estrategia, aunque quizá lo más aconsejable es aprovechar las ventajas de cada táctica. Honda es muy hábil en estos conceptos. En unos modelos "rompe la baraja" en un momento dado, y en otros sigue una senda muy respetuosa con su pasado. Entre los modelos que representan la primera opción nos encontramos con leyendas como la NR 500, el original Scoopy o el DCT, por cubrir segmentos muy dispares. Entre los segundos, la serie CB de cuatro cilindros que nació en 1969 con la mítica CB 750 es la mejor representación.

Cinco décadas más tarde de aquella primera japonesa que acabó con la hegemonía de la industria británica y sus modelos de dos y, más tarde, tres cilindros, nos encontramos con su reflejo ya bien entrados en el s. XXI de la mano de la Honda CB 650 F. En aquellos tiempos no tenía sentido referirse al segmento naked, ya que los carenados eran componentes exclusivos de la competición. Pero la filosofía básica permanece: una moto apta para todo tipo de uso, con el prestigio que no solo ofrece la marca nº1 del mundo de las dos ruedas, sino el respaldo de una extensa trayectoria muy poco habitual en el sector.



La nueva CB 650 F es heredera directa de aquella añorada CB 600 F Hornet que se comercializó entre 1998 y 2013. En 2014 se presentó la primera edición CB 650 F, siguiendo la senda de incremento de cilindrada de las referencias naked-medias más populares del mercado. En 2017, la normativa Euro 4 ha traído una nueva evolución 650. Esta segunda serie se inscribe en la política de Honda de no comercializar modelos con kit de limitación para el carné A2. Este terreno se deja en exclusiva para la serie CB 500. Así, la CB 650 F solo es válida para los usuarios del carné A.

En este panorama, la Honda CB 650 F es un paso decididamente lógico en el escalafón de modelos de la marca nipona. Una vez iniciado el proceso vital de aprendizaje sobre dos ruedas a lomos de cualquier modelo de la serie CB 500 (preferiblemente la naked CB 500 F por proximidad conceptual), el paso siguiente más adecuado lo significa esta nueva 650. Además, de este modo te beneficias de una base común, ya que las definiciones de moto polivalente y diseño están muy cercanas entre ambas.

La suavidad a sus mandos, la ergonomía y la inspiración global parten de los mismos principios. Aunque la potencia es notable, 90 CV (recuerda, no hay kit de limitación para el carné A2), sigue la misma senda de prevalecer un dinamismo basado en la conjunción chasis/motor por encima de los datos máximos, como históricamente con referencias del estilo de la añorada maxinaked CB 1000 R o la saga Fireblade.



Una de las originalidades de la nueva naked de media cilindrada de Honda es que, a falta de gama retro específica en este segmento (por favor, ¿hasta cuándo tendremos que esperar?), radica en la imagen de sus colectores de escape. Si ya de por sí el equipamiento de un motor de cuatro cilindros es un signo de distinción en un modelo de estas características en la actualidad, plagada de nuevas corrientes que dictan el esquema de dos y tres cilindros, su diseño nos traslada a la CB 400 1974. Su combinación con un silenciador corto es otro ejercico de estilo más en un modelo de marcado carácter vanguardista en cuanto a estilismo y con un perfil práctico más que equilibrado. O lo que es lo mismo: Honda con mayúsculas.

Honda CB 650 F: en marcha

La posición a sus mandos es muy razonable. Quedas sentado muy adelantado desde el eje central de la moto, lo que ofrece gran control de la rueda delantera y enorme manejabilidad, además de visualizar el tráfico a la perfección. La forma del depósito es idónea para llegar con ambos pies al suelo. Todo su diseño se ha basado en la compacidad, lo que deriva en una agilidad máxima.

EN CIUDAD

El accionamiento de sus mandos facilita su conducción. El acto de abrir y cerrar el gas no implica ninguna brusquedad. Embrague, cambio, frenos, suspensiones... nada enturbia tu conducción en la urbe. Solo hay que estar pendiente de tener la pata de cabra totalmente desplegada cuando la aparcas y, por otro lado, su radio de giro no es tan amplio como otros modelos dotados de horquilla no invertida.



EN CARRETERA

Una vez fuera de la urbe, la instrumentación ofrece buena lectura, aunque su imagen es demasiado vulgar. La cobertura en símil fibra de carbono aporta aquí otro toque deportivo. Por el diseño de su caja de cambios y su apetito por subir de vueltas, rápidamente te encuentras en la sexta marcha, aunque tu pie sigue buscando más relaciones. Un chivato de que has llegado a esta marcha no estaría de más, porque su motor es muy elástico. Sale con propiedad desde 2.000 rpm en sexta sin quejas. No es un bicilíndrico, pero ambos mundos son cada vez más parejos, tanto en respuesta en bajos como en suavidad en altos. A 5.000 rpm ya ruedas a 110 km/h con la línea roja a 11.500 rpm. En su zona de par máximo, 8.000 rpm, ya alcanzas los 170 km/h. Entonces resulta insufrible el azote del viento, porque su máscara no otorga protección aerodinámica alguna. Por supuesto, la autovía no es su mejor baza. Infinitamente mejor es circular por carreteras nacionales o secundarias. Aquí da lo mejor de sí, con una agilidad suprema. Piensa sobre qué grano del asfalto quieres que ponga la rueda delantera, y ella lo hará. El espacio disponible sobre el asiento te deja moverte con soltura para cambiar tu postura en función de la exigencia del trazado de la vía. Además, las rodillas no quedan muy encogidas y los kilómetros pasan así con soltura.



En curvas, la distancia libre al suelo es infinita. Cambia de dirección más rápido de lo que tu cerebro procesa y te invita a disfrutar de la frenética velocidad del cuentavueltas en busca de más rpm. Y todo ello aderezado con un sonido más que sugerente. Algunos lo llamarán ruido, tú música...

La calidad de los frenos está acorde a las prestaciones que ofrece su tetracilíndrico en línea, por progresividad y por potencia. Por su lado, la forma como sus suspensiones absorben las irregularidad es sublime, toda una referencia en motos de su precio y segmento.

Honda CB 650 F: Así la vemos

Es loable que Honda haya optado por su tradicional definición de "moto fácil" en contraposición con modelos muy dotados electrónicamente. Pero cuando te acostumbras al respaldo, por ejemplo, de un control de tracción en términos de seguridad, si no lo tienes te gustaría sí poder contar con ello. En este sentido, Honda ha sido históricamente reticente a montar indicadores de marcha engranada. Algunos de sus modelos ya sí lo portan, aunque no esta CB 650 F. Y con un motor al que le gusta rodar tan alto de vueltas y con relaciones tan cortas, sería muy bienvenido. Al menos yo lo prefiero a la opción de conocer los litros consumidos en tu recorrido que sí ofrece de serie.



No son más que detalles, porque lo que hay que valorar en este modelo es el conjunto. Dispone de un motor solícito pleno de personalidad pero accesible, con una parte ciclo sin aspavientos tecnológicos (horquilla y pinzas frontales convencionales o chasis de acero) pero de funcionamiento impecable. Destacan sobremanera sus suspensiones, una delicia en todos sus parámetros. Su conducción agradable en ciudad y carretera se combina con un sentido deportivo que la define como verdadera "streetfighter". Escuchar cómo ruge su escape en bajos y aúlla en altos es un verdadero placer. No en vano, es lo que promete cuando la miras cara a cara a su agresivo faro de LED...

CON PASAJERO

El pasajero es bien acogido en la CB 650 F. Su espacio es amplio para el estándar en este segmento y cuenta con asas que quedan perfectamente integradas en los laterales del colín. Las estriberas no hacen que las rodillas queden muy flexionadas.

Lo mejor y lo peor de la Honda CB 650 F

Lo mejor:

  • Suavidad de mandos
  • Sonido de escape
  • Suspensiones
  • Manejabilidad

Lo peor:

  • Carece de indicador de marcha engranada
  • Radio de giro reducido

FICHA TÉCNICA

Motor

4T, 4 cil. en línea, agua

Cilindrada

649 cc

Potencia máxima

90 CV a 11.000 rpm

Par máximo

64 Nm a 8.000 rpm

Suspensión del.

Horquilla telesc., 41 mm

Suspensión tras.

 Basc. alum., 1 amort.

Freno del./tras.

2D. 320 mm/D. 240 mm

Chasis.

Doble viga acero

Neumático del.

120/70-17

Neumático tras.

180/55-17

Long. máxima

2.110 mm

Entre ejes

1.450 mm

Altura asiento

810 mm

Cap. depósito

17 l.

Peso declarado

211 kg

Precio

7.999 € 


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