Mi homenaje a los campeones del CEV

25.11.2013 | 18:01
Mi homenaje a los campeones del CEV
Mi homenaje a los campeones del CEV

Como la mayoría de vosotros sabéis, este fin de semana ha terminado el CEV, un campeonato que comenzó su andadura allá por el año 1998 y en el que yo tuve la suerte de participar en 250. Las cosas han cambiado un poco desde entonces en general, pero si hay algo que no ha cambiado es la pasión y el sacrificio que supone para la mayoría de los pilotos participar en las carreras. Y el mayor ejemplo de ello es el caso de Xavi Forés.  

Coincidí con Xavi en la temporada 2002 en el CEV de Supersport. Yo corría dentro del equipo La Glisse con Yamaha, y Xavi con el equipo Monlau Competición con Honda. Él estaba empezando con las motos grandes y ya se le veía en pista que era un piloto muy rápido y valiente, pero lo que recuerdo de aquel Xavi es que era demasiado alocado sobre la moto. Igualito que el de ahora. Este año, tanto por mi relación con Ducati como por el fallido intento de que Manugasss se incorporase a la estructura que Xavi dirigía en la copa de España, he podido vivir un poco más de cerca lo que el valenciano ha luchado este año. Os puedo asegurar que Forés lo ha pasado realmente mal, bastante peor de lo que desde fuera pueda parecer. Por eso, si cabe aún más, el título de Xavi tiene aun mucho más mérito y valor de lo normal.

Para empezar, fue de admirar su decisión de intentar ganar el CEV con Ducati, a pesar de que mucha gente le enterrara por ello antes de empezar. Al igual que con Márquez –que ahora muchos se apuntan a decir que apostaban por él al inicio de temporada-, yo realmente pensaba que Xavi podía ganar el CEV. Quizás yo contaba con algo más de información privilegiada al conocer la Ducati Panigale perfectamente y saber de lo que es capaz.

Muchos "entendidos" no daban un duro por esta moto, pero yo tenía claro que, en buenas manos, podría ser una moto ganadora. Lo que ocurre es que en el Mundial de SBK, el rendimiento de la Panigale ha estado muy lejos de lo esperado, y eso ha hecho mucho daño a Ducati. Pero antes de criticar, hay que saber. El reglamento de SBK es un reglamento "anti-Panigale" a todas luces, y nadie, absolutamente nadie podría haber ganado el Mundial con una Panigale en SBK. Puntualmente se podía hacer una machada como la pole de Checa en Phillip Island, pero poco más. ¿Eso significa que es una mala moto? ¡Para nada! En cualquier campeonato con reglamentación Stock es una moto competitiva. Para mí, la mejor. Así que mil gracias Xavi por demostrarlo y tapar muchas bocas. 

Tal era la confianza de Xavi en sí mismo y en la Ducati a principio de temporada, que renunció a cobrar más dinero que le ofrecían otras marcas/equipos y se quedó con una nómina menor –que posteriormente se convirtió en ausencia de nómina tras la desaparición de su equipo Pompone Squadra y perderlo todo-. Xavi prefirió un proyecto cargado de ilusión –todo lo que lleva el apellido Ducati va cargado de ilusión- antes que volver a ganar el CEV –como ya lo hizo en 2010- con BMW o Kawa que era lo más fácil. Además, Forés ha heredado a mitad de temporada un patrocinador que yo también tuve durante varios años, Desguaces LA TORRE, que le han echado un cable cuando más lo necesitaba. Así que me alegro muchísimo por Xavi, por Ducati y también por mi amigo Pablito Silván de Ducati Ibérica, que también ha luchado como un jabato para que esto llegue a buen puerto. ¡Pablo, ya has ganado el CEV! Ya sólo te quedan las 24H. ¿Para cuándo?

Si el motociclismo fuera justo –que pocas veces lo es-, Xavi tendría que tener una plaza fija y permanente en el mundial de SBK hasta que se retirase. Y sin tener que poner dinero. Ya veremos.

Otro de los campeones ha sido Román Ramos. No le conozco demasiado, pero por lo poco que le conozco ¡qué buen chaval es! Y lo digo de verdad. Román es de esos tipos que siempre saludan y tienen un detalle para la gente que le conoce y los que no. Hay pilotos –no sabría decir si algunos o bastantes, pero los hay- que a poco que han ganado algo, o incluso que no han ganado nada, van por los circuitos así como estirados. De esos que cuando te cruzas por ellos en el paddock desvían la mirada con tal de no hablar contigo. Hablo con conocimiento de causa. Pues bien, Román es todo lo contrario. Con Román sólo he coincidido una vez en pista. Fue cuando me invitaron por prensa a la carrera de Jerez de la Ninja Cup en 2007. Un campeonato que Román se llevó con mano de hierro, y ya de paso, me amargó aquel día, porque cuando ya pensaba que aquella carrera era mía, a falta de dos o tres vueltas, me adelantó y se largó, y me tuve que conformar con la segunda posición. 

Además, el triunfo de Ramos es también motivo de alegría porque es un piloto "de la casa". Todos habéis podido ver bien hermoso el logo de Fórmula Moto durante la temporada en su Arianne. Pero es que, además, lo ha hecho enrolado en el Team Stratos, un equipo que se puede decir tienen la culpa de que yo haya hecho lo mucho o poco que conseguido en el mundo de las motos durante toda mi carrera. Ahora con otro nombre, pero Manuel y Maria Alonso son una especie de padres deportivos para mí, y tienen gran parte –si no toda- de la culpa de que yo me dedicara a esto de las motos, ya que fue con ellos quienes en el año 94, y unos cuantos años más después, me metí en esta mundillo de las carreras. Por si fuera poco, el director técnico del equipo es Carlos Morante Bonilla. Lo de Bonilla es una casualidad, no somos familia. Es cierto, no somos familia, pero podríamos serlo perfectamente, porque me he tirado a su lado – o mejor dicho, él conmigo- más de 10 años compartiendo carreras y anécdotas juntos en los mismos equipos, pero también fuera de los circuitos.

Así que por todos ellos ¡felicidades! Y Román, ójala puedas encontrar un hueco en el Mundial pronto, porque el CEV se queda pequeño para tu calidad, y así seguir dando alegrías al motociclismo cántabro y de la zona norte en general, que tanta falta hace.

Y el último campeón, casi de rebote: Fabio Quartararo. Prácticamente no se nada de él. La primera vez que oí hablar del tal Fabio fue en septiembre de este año. Corríamos la copa de España de 80 en Cheste con Manu. Yo le pregunté al padre de Manu que en cuanto estaba el récord del circuito de 80, y me dijo que había estado investigando y que el record estaba en 54 alto de un tal Quartararo ¡¡¡¿¿¿54 alto con una 80???!!! ¿Te estás quedando conmigo, Ángel? Pues iba a ser que no, porque dos días después de aquello, Manugasss pulverizó ese tiempo con una pole de 1,54,1.

He visto las últimas carreras de Moto3 del CEV, y la verdad es que lo de Fabio me ha parecido una pasada. No ya lo rápido que va, que eso es evidente, ni por los 14 años que tiene, sino por la decisión que tiene a la hora de correr. Es increíble cómo se mete por cualquier hueco y como cuando quiere adelantar a quien sea, lo hace y punto. No hay opción a la duda. Fabio lo tiene todo a su favor. Es rapidísimo, jovencísimo, popular y, además no es español, por lo que Dorna, en su cruzada de reducir el numero de españoles en el mundial, no va a tener la más mínima duda en colocarle donde haga falta. ¡Pero el chaval se lo merece! Y yo me alegro por ello, porque, además, el chaval ¡¡es hasta simpático!!

¡¡Así que... felicidades a los tres!!

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