Manga ancha para Jack Miller

30.10.2014 | 13:54
Manga ancha para Jack Miller
Manga ancha para Jack Miller

El comportamiento de Jack Miller en el G.P. de Malasia es absolutamente reprobable. Su agresiva actitud -a todas luces malintencionada- es inadmisible en un deporte de alta velocidad y enorme riesgo. El motociclismo es peligroso y no se debe admitir que nadie juegue con la fatalidad para lograr el triunfo.

Las malas artes marrulleras ultrajan la ética deportiva que debe prevalecer en cualquier competición. Código de juego limpio. El "fair play" con que los británicos fomentan la actitud leal y correcta en el deporte -y en la vida- ejemplo para el comportamiento futuro de los adolescentes. 

El Mundial de MotoGP, en todas sus categorías, debe ser el púlpito desde el que predicar y divulgar los más altos valores del motociclismo como juego estrictamente limpio y leal. Fomentar tal mensaje es responsabilidad de sus dirigentes: Dorna, FIM, IRTA, MSMA. También es exigible la plena implicación y empeño de los pilotos desde su Comisión de Seguridad. Propio interés.



Los ambiguos reglamentos deportivos actuales quedan abiertos a excesiva tolerancia y libertad de interpretación según mejor convenga a situaciones e intereses determinados de cada momento. Tras ver en Sepang los reiterados embates de Jack Miller sobre Álex Márquez saldados con impunidad, se impone articular un código ético deportivo de preceptivo cumplimiento y severas sanciones. 

Prohibir contacto alguno entre motos y pilotos

El primer artículo debiera prohibir tácitamente contacto alguno entre motos y pilotos. Así lo hacía la FIM cuando era plenipotenciaria del Mundial. Los pilotos iban rectos como varas.

En aquellos tiempos, Jack Miller hubiera visto bandera negra con su dorsal Nº8 conminándole a abandonar la carrera y dirigirse abochornado a su box. La seguridad era prioritaria. Se sustentaba sobre la actitud y comportamiento de los pilotos. No se admitía el menor exabrupto. Después del tercer encontronazo, Miller ya no hubiera tenido ocasión de repetirlo más veces. Ipso facto lo hubiesen eliminado de la carrera. Ejemplarizante sanción para cortar de cuajo el exceso de ímpetu devenido en agresividad. 

Tal era el talante de la FIM de entonces. Se aplicaba la conducta británica del "fair play". Y las carreras eran altamente competidas, disputadas, incluso épicas; daban espectáculo sin el menor roce. No se admitía el contacto. Era una temeridad. Imperaba el más elemental principio de integridad física y respeto a la vida. Nobleza obligada en este deporte. Magnífico ejemplo para la formación desde la niñez.

Ahora resulta más moderno, emocionante y espectacular -para nutrir a la TV- andar a golpetazos a altísima velocidad. ¡Qué dislate!

Oír al Director de Carrera, Mr. Mike Webb, decir que no hubo motivo de sanción para las agresiones de Jack Miller es enorme y triste despropósito. 

Sancionar a un piloto cuando pasado de frenada por error involuntario hace un strike en el pelotón, es desmedido en comparación con la manifiesta intencionalidad de Jack Miller contra su único rival por el título. El australiano salió impune de sus agresiones, se fue "de rositas" y dispuesto a mantener el tono para la traca final valenciana. El precedente de Sepang ha dejado el listón sancionador muy bajo. Demasiado margen de maniobra. El futuro inmediato tiene difícil predicción. El riesgo ha subido de nivel. 

Tensión en Valencia

La final de Cheste se presenta turbulenta, caótica y cargada de innecesaria alta tensión. Hace un año, tres pilotos españoles, correctísimos en la pista, se jugaron el título a la última carta con la más absoluta cordialidad, legalidad deportiva y exquisito comportamiento dentro del respeto obligado a cualquier deportista. Maverick Viñales, Álex Rins y Luis Salom hicieron alarde del más elevado y noble espíritu deportivo. ¡Ejemplo a seguir!

La inexplicable tolerancia habida con Jack Miller por los hechos de Sepang sienta pésimo precedente deportivo. El fogoso australiano se siente amparado para seguir apartando a su antojo a los rivales a golpe de carenado. Álex Márquez no tendrá renuncio en Cheste. Su hermano Marc le instruye. ¡Espadas en alto!

La tensa situación puede llevar a fatal desenlace. Dorna está obligada a mantener el control de la situación en Valencia. El jueves, Dirección de Carrera debiera hacer un briefing aleccionador con asistencia obligada de todos los pilotos de Moto3 poniendo el acento en Jack Miller y en Álex Márquez. Más vale tarde que  nunca.

Revolotea por la memoria el fatídico final de Marco Simoncelli. A Marco tampoco se le corrigieron sus reiteradas actuaciones polémicas en su paso por las clases menores. Raramente fue sancionado a tiempo para enmendar su díscola actitud en pista. Es imperativo corregir en vida para no llorar una pérdida. Suena duro, pero real.

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