Carta a los Reyes Magos

16.12.2011 | 00:40

Ya no podemos vivir sin las últimas tecnologías. Pasamos más tiempo en contacto con nuestro teléfono móvil que con nuestros amigos, también mediante las redes sociales. Pero sigo pensando que donde esté el contacto directo cara a cara que se quite el virtual. Es como si prefieres montar en moto en la -Play- que hacerlo de verdad en carretera. Por eso soy todavía de los que prefieren escribir una carta de las de toda la vida, con su sobre y su sello, a los Reyes Magos, en lugar de hacerlo vía e-mail. Quizá así me harán más caso... Para 2012 voy a pedir bien poco, que no está el horno para bollos. Poco, pero concreto. Tan concreto que me voy a dirigir sólo a uno de los Reyes Magos, el de la barba oscura (ahora no me acuerdo de su nombre; ya sabes, el de los tres que no es negro ni tiene el pelo rubio). Y le voy a pedir como deseo que ofrezca al -colega- suyo de barba también oscura que dirigirá los designios de nuestro país en los próximos años mucha sabiduría en lo que concierne a las dos ruedas. ¿Pido demasiado? Creo que no. Si le sirve alguna ayudita como inspiración, yo diría que bastaría con rodearse de personas que realmente conozcan dónde se mueven. Con un -comité de expertos- hay muchas más probabilidades de acertar en un objetivo que cuando se vive en el desconocimiento, un desconocimiento que se plasma cuando al poco de tomar una decisión se debe rectificar, al margen de que las consecuencias desemboquen en una situación mucho peor que la de partida. ¿Te suenan de algo estos escenarios? Pregúntales a los trabajadores de las fábricas de motos que han cerrado estos últimos años en España, a los de las tiendas y concesionarios que se han visto obligados a cesar su actividad, a todos aquéllos a los que se les ha dificultado y, en algunos casos, impedido el acceso a obtener un carné para llevar la moto que siempre han soñado... y no únicamente debido a una situación económica como la que vivimos, sino a decisiones sin el respaldo de un análisis serio y profundo. Lo dicho, sabiduría y estabilidad. ¿Pido demasiado? Creo que no.

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