Justos por pecadores

El segmento de la moto no gana para sobresaltos. El problema es que el -paciente-, como tantos otros, se está aproximando peligrosamente al encefalograma plano.

15.10.2011 | 00:52
Justos por pecadores

¿Cómo es posible en las actuales circunstancias que un plan -renove- como el que estuvo vigente para las dos ruedas finalizase sin que se liquidara la cantidad aportada por el Estado? ¿Por qué cuando se hace referencia a accidentes mortales se enfatiza de modo especial en las motos, como no ocurre con los peatones, o no se incide cuando los datos muestran una evolución favorable? ¿Por qué el escalonamiento de carnés se restringe a las motos cuando sería igual de positivo en términos de seguridad vial para los conductores de coches? Porque somos un grano de arena en el desierto, dirás no sin razón. Pero un grano de arena con nombres y apellidos. La última es la psicosis creada en lo relativo a la legalidad de las motos importadas por -paralelos- en nuestro país, noticia que te mostramos en la siguiente sección de esta revista. La desinformación ha sido tal que en concesionarios oficiales de firmas como Harley-Davidson afirman que les llegan clientes preguntando si las motos que venden sirven para circular por la calle sin problemas. Todos los vehículos que se vendan por conductos oficiales cumplen con la legalidad, porque la marca es la primera interesada en no tener problemas. Y más una del calibre de Harley, que vive más que ninguna otra de su imagen. En motos, coches- o lavadoras, si hay personas que se están beneficiando ilícitamente de un negocio, hay que perseguirlas y llevarlas a los tribunales. Lo que no se puede es crear un ambiente de incertidumbre y reticencia que hunda aún más un sector al que no le hacen falta más empujones para vislumbrar el abismo. En España hay multitud de preparadores e importadores que hacen bien su trabajo y, por supuesto, los canales oficiales ofrecen la máxima garantía y cumplen con todos los requisitos para superar la normativa vigente en nuestro país, lo que no es precisamente gratis. Porque ¿desde cuándo se regalan duros a peseta? Estamos hablando de vehículos para circular bajo unos requisitos legales, y cuando se ven -ofertas- deslumbrantes, no es extraño que tengan -gato encerrado-, a pesar de que, como ocurre en el caso de las ITV investigadas tras un mafioso trapicheo, los papeles finales estén en regla. Esperemos que no paguen justos por pecadores, porque la sensación general es que en 2011 se ha tocado fondo y que 2012 será el comienzo de la estabilidad y futuro despegue del sector. Que así sea.

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