Las chicas son guerreras

Conocí a Sonia en una presentación en el Hard Rock Café de Madrid. Su aspecto me llamó la atención desde el primer momento, su seguridad, personalidad extrovertida e imagen no pasan desapercibidas nunca. En todas las ocasiones en las que posteriormente he vuelto a coincidir con ella, siempre la he reconocido fácilmente aunque estuviese rodeada del enorme grupo de harlistas entre los que habitualmente se mueve.

12.07.2011 | 06:59
Las chicas son guerreras

Sonia es psicóloga. Entre otras actividades, se dedica al estímulo y formación de ejecutivos y comerciales de alta responsabilidad en empresas. Ella es capaz de conseguir un alto rendimiento mediante actividades lúdicas con planteamientos muy actualizados y modernos adecuados a cada campo profesional.  En síntesis -forma a formadores-. En el desarrollo de su importante actividad nunca ha renunciado a su estilo y suele vestir y mantener todos los parámetros de la moda Pin Up. Cuando la ves llegar siempre muestra un vestuario y complementos de los sesenta y lo hace con una gracia y frescura arrolladora. Es una mujer de talla latina, bajita, y se corresponde con el argumento de que -los mejores perfumes se guardan en frascos pequeños-. Lo último que podía esperar es que su estatura se trasformara en un hándicap para la consecución de su sueño y menos en nuestro mundo industrializado y moderno. Además de estas características tiene un -defecto-: ¡le gustan con locura las motos! Este problemilla, que ya sabéis lo que conlleva, le hizo plantearse que no quería seguir en el asiento trasero y que era el momento de pilotar  su máquina sin depender de nadie, pero además tenía que ser una Harley. Convencida y con la fuerza que la caracteriza, se puso a ello empezando por lo mas básico: obtener el permiso de conducir. Lo que no esperaba era encontrase con una absurda situación, fruto de la lamentable chapucería que, afortunadamente cada vez menos, a veces nos caracteriza a los españoles. Para su iniciativa contactó con una autoescuela en la que le ofrecieron unos precios y condiciones que posteriormente se tradujeron en todo lo contrario.  Cuando empezó las clases prácticas se encontró con un modelo único de moto en el que no llegaba al suelo, el casco era de una talla muy superior a la suya, y los guantes y cazadora tenían el mismo problema. Esta situación la llevó incluso a tener una caída, puesto que no podía manejar la moto con comodidad. Su formación se transformó  en un obstáculo complejísimo en el momento más crítico, cuando estaba aprendiendo a conducir. A pesar de que la legislación al respecto indica que las autoescuelas deben estar dotadas del material adecuado a lo que ofrecen, en este caso no era así. Lejos de tratar de subsanar el problema enredaron a Sonia en una serie de disculpas que, entre otros argumentos, pasaban porque ¡era demasiado bajita! Esto haría que nunca encontraría una moto y equipamiento adecuados a su talla y que lo mejor que podía hacer era abandonar en su intento de obtener el permiso de conducir y tratar de dedicarse a otra cosa. Obviamente, este argumento no lo contemplaron cuando aceptaron la reserva y pagos previos al comienzo de las clases. Afortunadamente nuestra protagonista no es una persona de las que abandona y renuncia a sus derechos de ciudadana. Se opuso a este argumento, se documentó sobre la legislación y derechos de consumidora  e hizo la presión adecuada para que le devolvieran su dinero. Una vez conseguido, puso la reclamación oficial pertinente ayudándonos de paso al resto de ciudadanos a contribuir al respeto de nuestros derechos. Posteriormente cambió de autoescuela. Esta vez, qué remedio,  consultó sobre el modelo disponible y encontró una moto adecuada a su tamaño con un equipamiento correcto. Le confirmaron que las autoescuelas tienen la obligación de adecuar sus medios a sus clientes. Hoy la podemos ver en las concentraciones de Harley-Davidson conduciendo su preciosa moto personalizada con su estilo -autentiko-  y en compañía de su marido, su inseparable compañero  que siempre ha entendido que el concepto motera no es sinónimo de ir de -paquete-. Seguimos olvidando que ellas son tan -guerreras- como nosotros, que ocupan por derecho propio  el mismo espacio en nuestro mundo de dos ruedas en el que cada vez es más importante su presencia como pilotos,  aportándonos todas sus cualidades y características. Confieso que me resulta casi absurdo tener que reflejar esto aquí, pero lamentablemente debemos recordar  una vez más que somos iguales,  que les ponemos zancadillas por cosas tan absurdas como  su tamaño y sexo,  y que si nos planteamos que son  imprescindibles en nuestras  vidas, obviamente lo son también en el mundo de la moto. Gracias Sonia por tu energía, fuerza de voluntad y, sobre todo, por rodar junto a nosotros y para todos. Como siempre,  ráfagas, y como dice mi amigo Emilio Scotto: buenos vientos desde Bike O`clock  moto-taxi en Madrid.

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