Nuevos tiempos, nueva realidad

La crisis económica ha modificado profundamente el mundo de la moto. En el día a día, es notable el cambio de rumbo de nuestro mercado. La escasez de novedades experimentada en el Salón de Milán (el único internacional de gran calibre celebrado en 2009), deja para la historia la avalancha de nuevos modelos a los que nos tenían acostumbrados las marcas, con renovaciones de gama, en el caso de las deportivas, cada sólo dos años.

15.12.2009 | 10:10

Además, ¡qué lejos queda la época cuando las motos 600 RR eran las reinas absolutas entre las top de ventas! Aquella época  ha acabado, ya sea por motivos de coste (aunque están muy baratas, su mantenimiento siempre es superior que, por ejemplo, una naked, a igualdad de kilómetros recorridos) o de otra índole como su inadecuación a las cada vez más restrictivas normas de circulación. Su posición la han retomado unas naked en constante pie de guerra por precio. Por otro  lado, las 125 cc, motos y scooter, se han convertido en la -tierra prometida- para muchas marcas, sobre todo los modelos económicos que favorecen su extensión entre los beneficiarios de la convalidación entre carnés. En este sentido, el ascenso imparable de nuevos rostros entre las marcas líderes, como es el caso de Kymco, gracias a una acertada política de relación calidad-precio, o de firmas que han apostado por agresivas políticas comerciales con novedosas técnicas de promoción como Kawasaki, han modificado un reparto de mercado basado en oligopolios inquebrantables hace pocas fechas. En otro sentido, el cierre de las cadenas de producción de motos (excepto trial) en la factoría de Honda en Barcelona o el reforzamiento de la de Yamaha, han supuesto un nuevo mapa industrial en nuestro país que nos reposiciona en un entorno económico global. Asimismo, en deporte, la derivación hacia la serie de la nueva categoría Moto2, en teoría más económica que las precedentes GP 250, significa el replanteamiento técnico más importante en las seis décadas de existencia del Mundial de Velocidad. Detrás de todos estos cambios, como en otras facetas de nuestra vida, encontramos la necesidad de adecuación a los nuevos tiempos. El día de mañana será diferente, mejor o peor, pero seguro que muy distinto.

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