44ª Reunión Invernal Arguis: La aldea irreductible

Comentar Publicado el martes 31 de octubre de 2017
44ª Reunión Invernal Arguis: La aldea irreductible

Te traemos toda la información que debes conocer para asistir a la reunión motera Arguis, que se celebrará el próximo 16 y 17 de diciembre en un precioso pueblo del pirineo oscense.

Las montañas del Pirineo comienzan a teñirse de blanco, los ganados bajan de los puertos y el sonido de las esquilas se pierde en la inmensidad. Los ecos de las campanas rompen el muro gélido de la soledad y el silencio. Las espesas sombras avanzan sobre los tejados y la densa niebla cubre con su manto helado la inmensidad de los valles. Todo el motociclismo europeo ha sucumbido ya a las nuevas modas ¿todo? ¡No! A pesar del frío, una pequeña aldea resiste, ahora y siempre a las modas, perpetuando el espíritu más purista del motociclismo.

Con estas líneas, parafraseando los famosos textos de los tebeos de Asterix, cualquier ufano lector podría, de un plumazo, entender a grandes rasgos qué es la Reunión Invernal de Arguis. La decana de las reuniones motoristas españolas, la favorita de los motoristas más viajeros y aventureros se prepara para una nueva edición, sumando ya 44 inviernos al pie del cañón desde aquel lejano 1974. Casi medio siglo de historia con fidelidad absoluta a su espíritu original.

Esta pequeña y bella aldea de las montañas pirenaicas, de casas de piedra y tejados de pizarra, de chimeneas humeantes y olor a hierba fresca, está situada junto a un precioso lago y tiene el honor de ser considerada la capital del mototurismo español. Nunca un pequeño pueblo de menos de 100 habitantes pudo suponer tanto para nuestra afición. Para cualquier motorista de España, acudir este pueblecito del pirineo oscense tiene el valor y el sentimiento que tuviera para un peregrino el propio Camino de Santiago, siendo el famoso mesón "Casa Lafoz" y la hoguera de la Reunión Invernal respectivamente la catedral y el sepulcro del Santo. Y es que la relación entre Arguis y el motociclismo viene de largo, documentada ya desde los lejanos años 40, aunque probablemente anterior. De entre todo el pueblo, el histórico Mesón de Lafoz, frente a la zona principal de la reunión, condensa a la claras la historia de nuestra afición. Cuenta la leyenda que la tradición de almorzar huevos fritos con jamón cuando se viaja en moto viene de este lugar. Después de una relación estrechísima entre motoristas y vecinos del pueblo, en 1974 comenzó a celebrarse la Reunión Invernal.



Y sí, decimos bien "Reunión" porque a los asistentes a Arguis nunca se les escucha decir "Concentración" Todos huyen de ese término. Siempre es y será "La Reunión" con mayúsculas. Primero porque es la única en su clase y la madre (o abuela) de todas las demás y segundo por filosofía porque en Arguis siempre se dice que "Los amigos se reúnen y los desconocidos se concentran". Más claro, imposible.

También podría llamarse a Arguis la "aldea gala" volviendo a parafrasear a Asterix, a tenor del número de franceses que asisten, que junto a los aficionados de otras nacionalidades (portugueses, italianos, alemanes, holandeses...) representan más del 50% del total de aficionados que se dan cita en este lugar. Nuestros vecinos son amantes de los encuentros puristas y llevan desde 1974 asistiendo puntualmente cada año.



Arguis, en primer término puede resultar extraño para el motorista despistado, puesto que es una reunión de una sobriedad extrema y de concepción totalmente internacional donde el idioma francés y el español son lenguas cooficiales desde siempre. Da igual cual uses porque ninguna prevalece. En los últimos años, el inglés y el alemán se han sumado a la lista políglota de la Reunión, aunque se mantiene la tradición de escribir todo en francés y español. En recuerdo de esa larga amistad, la bandera francesa ondea junto a la española durante la Reunión. Es curioso, en tanto puedes hablar en francés con españoles, español con franceses y expresarte como mejor te parezca. Al final, el motorista que llegado aquí se ha extrañado por el ambiente, queda ya atrapado para siempre, enamorado de la reunión y probablemente se convertirá en uno más de la legión de seguidores con que cuenta este encuentro. Al final, como ya hemos comentado en otras ocasiones en estas páginas, la Invernal de Arguis es en esencia un viaje iniciático a la razón de ser de nuestra afición.

En cuanto al "programa de actos" durante la reunión se resume en dos cosas: comer y hablar. En Arguis no vas a encontrar absolutamente nada de lo que puedas encontrar en otro sitio: No escucharás música, no verás puestos de venta de objetos moteros. Si hace mal tiempo, si la nieve aparece, tendrás que refugiarte en tu tienda, dado que no hay (salvo Casa Lafoz) carpa o refugio donde cubrirse de las inclemencias. En realidad no hay nada. Pero todo es deliberado. Todo está medido y calculado. Solamente vas a encontrar una explanada en mitad del Pirineo con una hoguera enorme y gente alrededor. Y nada más. Entonces, podrás preguntarte ¿esta gente como se divierte? Pues es muy sencillo: Cuando quitas todo lo accesorio, queda la esencia, el alma de una reunión de aficionados al motociclismo.

Decía un participante en una crónica que "Arguis es el lugar donde a fuerza de no haber nada, acaba uno encontrándolo todo". No hay mejor modo de explicarlo. A Arguis ni siquiera hace falta que vayas con amigos, ni que conozcas a nadie que vaya allí. Todo el mundo parece conocerse de siempre, aunque acaben de presentarse. El ambiente es tan abierto, tan cordial, que casi parece que uno viva en un sueño. Cuesta creer que en estos tiempos de individualismo y egocentrismo haya un lugar donde las relaciones humanas y la camaradería bien entendida puedan aún sobrevivir. Entre pases de bota de vino, conversaciones en varios idiomas sobre viajes, indicaciones de todo tipo sobre hoteles, restaurantes y lugares de medio mundo, anécdotas de aventuras en la Patagonia, en los Urales, en el Sahara o en Laponia. Viejas fotos que van pasando, conversaciones de mecánica o recuerdos de quienes ya no están. Arguis viaja cada año a otra dimensión que, en efecto, no está dentro de este mundo.



Por todo ello, no puede decirse que la Reunión sea para todos los públicos, pues siempre hay motoristas despistados que acostumbrados a las clásicas concentraciones, viajan a Arguis y salen maldiciendo este lugar, que parece en invierno un congelador gigante (donde habitualmente se registran mínimas entre -7º y -14ºC pero donde se han llegado a alcanzar -25ºC en la edición de 1990), donde no hay hoteles y se debe dormir en tienda obligatoriamente, donde no se puede bajo ningún concepto asistir en coche ni en otro vehículo que no sea una moto (es un hecho considerado aquí tan ridículo que sólo provocaría las risas de los asistentes, pues nadie podría entender que se pretenda asistir a una reunión de motos en otro vehículo que no sea una moto), donde además no hay nada más que una hoguera. Es por tanto, una Reunión reservada a un perfil determinado de motorista. Si no te gusta o si no sueñas con viajar por toda Europa (y el mundo) en moto, si no eres muy dado a conversar con quien no conoces, si lo que buscas es el típico jolgorio de una concentración al uso, entonces Arguis no te va a gustar.

Escribió Javier Herrero, fundador de Fórmula Moto, que Arguis es "El último bastión de un modo sencillo, aunque a veces olvidado, de un modo de entender la moto". Solo la pluma de uno de los más grandes del periodismo nacional podía condensar de este modo la Reunión en una sola frase.

El origen primigenio de las Reuniones Invernales era compartir la información de viajes, alojamientos, destinos, adelantos técnicos y noticias varias recopiladas a lo largo del año. Es un hecho que en Arguis se mantiene con absoluta observancia, casi mística, como si el tiempo de internet y la globalización no hubiese llegado. Nunca internet podrá sustituir a unos consejos dados por un experimentado viajero junto a la hoguera de Arguis, como un email no puede suplantar comunicar con lágrimas en los ojos que aquel viejo amigo, tan afectado de salud, viaja ya con su moto junto a las estrellas. Es quizá por ese acento en las relaciones que este encuentro parece gritar a los cuatro vientos "Paren el mundo que nos bajamos", porque al final, cada minuto vivido en la vida, cada conversación sincera, cada nueva aventura en nuestro bagaje motociclista debe ser apreciada y saboreada con el ritual propio de un buen vino.



Tras estas reflexiones, puede uno preguntarse ¿Quien asiste pues a Arguis? No hay más que mirar las zonas de acampada: Maxitrails de todo tipo y condición, motos antiguas españolas y extranjeras (BMW, MZ, BSA, Norton, Ossa, Bultaco, Montesa, Vespa..), olor a Castrol flotando en el ambiente, sidecares principalmente llegados de Francia, algún ciclomotor conducido por las jóvenes promesas que viajarán el día de mañana€También es muy descriptivo echar una ojeada en Casa Lafoz o alrededor de la gran hoguera: Barbours encerados que reflejan en sus costuras miles de kilómetros de aventuras, conviviendo con las nuevas prendas de Goretex. Personas desde la adolescencia a los casi 90 años. En definitiva, viajeros de hoy, de ayer y del mañana unidos sin distinción de edades, procedencias o idiomas con la causa común de compartir vivencias, viandas, conocimientos, recuerdos, proyectos, sueños y reflexiones alrededor del fuego, bajo las estrellas del Pirineo y volver a convertir un año más, como si de magia se tratase, a este pequeño pueblo en la capital de motociclismo español.

La inscripción, de importe meramente simbólico, se realiza a través de la página web http://arguis.monrepos.es y es tremendamente importante para mantener vivo el encuentro. Sobre la organización, resulta curioso que cada cierto tiempo (normalmente alternando un año si y uno no) pide a las revistas que no publiquen reportajes antes de la reunión, con el objetivo de mantener las cifras de asistentes en niveles tolerables por el entorno natural. Es probablemente la única organización de España que rehúsa aumentar el número de asistentes pudiendo hacerlo, y es precisamente para cuidar este encuentro como si una pieza de museo se tratase. No siempre más es mejor. Entre los motoristas viajeros y aventureros de toda Europa Arguis es ya un nombre grabado con letras de oro. Un nombre mítico conocido por todos.



Entre las muchas tradiciones que han dejado 44 años de historia, cabe destacar aquella que dice que a Arguis hay que llevar algo que compartir con los demás, preferiblemente algo típico de tu lugar de origen. Las tradiciones de la reunión se respetan siempre como si de una religión se tratase. De este modo, en los años 70 y 80 los miembros del Moto Club Olorón tenían la costumbre de traer anualmente sardinas para hacer a la brasa. Esa tradición, modificada por los años, hace que todos los años los grupos de franceses traigan enormes quesos que cortan y reparten a los asistentes en el Bar Lafoz. Del mismo modo, dulces, embutidos, patés y especialidades de media Europa se distribuyen fraternalmente alrededor de la gran hoguera o bajo el techo de "Casa Lafoz". Por tanto, puede darse por sentado que la base principal de este encuentro es compartir.

Se ha dicho siempre de Arguis que es el lugar donde mayor número de kilómetros "per cápita" puedes encontrar de toda España. Será rara la moto (a no ser que sea nueva) que lleve menos de 100.000 km, pero podrás encontrar multitud con 200.000, 300.000 y más kilómetros. Sirva como anecdotario lo ocurrido el año pasado, cuando un participante francés que venía desde Rusia, rompió el cardan de su moto "con casi 1.000.000 de km" y paró a repararlo en una granja que se encontraba a pie de una comarcal francesa. El granjero le prestó un equipo de soldadura y el participante pudo, en mitad de la campiña, repararse la moto. Como antaño. Compareció posteriormente en Arguis, con las fotos digitales del suceso y las manos completamente negras, hecho que fue muy comentado durante la reunión.

Si además eres aficionado a las Invernales, podrás aquí planear tus próximos destinos, pues podrás coincidir con numerosos organizadores de encuentros de toda Europa, que puntualmente acuden a Arguis como si de una peregrinación anual se tratase.

A pesar de este extenso artículo, por mucho que quien suscribe estas líneas se empeñe en detallar las virtudes La Reunión, la magia de Arguis es algo que difícilmente puede explicarse si no se ha estado allí. Como cada año desde 1974, los próximos 16 y 17 de diciembre Arguis resucitará un año más para mostrar al motociclismo español donde están sus orígenes y esencia. ¿Te lo vas a perder?

Web oficial e inscripciones: http://arguis.monrepos.es

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